Me enamoré y él era casi perfecto, sus ojos tenían esa profundidad del cielo en la noche, su voz suave y calmada me hacía sentir tan tranquila, sus manos tan fuertes y delicadas, sabían cuando sujetarme y cuando acariciarme.
Éramos amigos, enamorados, cómplices, amantes, compañeros… juntos lo éramos todo. Bastaba un beso para saber que era de él, mis labios le pertenecían, sus dulces besos me hicieron su presa, y que feliz me sentía.
Después descubrí que no era tan perfecto y no me importaba, su mirada solía perderse en algún mundo lejos de mi, su voz se hizo grave algunas veces y me asustaba, pero también volvía su suavidad y estaba en calma, sus manos estaban tan maltratadas por trabajar tanto y aún así no olvidaron cuando sujetarme y cuando acariciarme.
Éramos esposos, amigos, compañeros, confidentes, amantes, cómplices… juntos lo éramos todo. Aún cuando faltaron algunos besos seguía siendo de él, mis labios le pertenecían, era completamente suya y que feliz me sentía.
Hoy sé que no es perfecto, sus ojos vieron el mundo y se apartó de mí, su voz se apagó y se hizo tan fría, sus manos tan fuertes y delicadas, sujetaban y acariciaban a alguien más.
Ya no sé que somos ahora y no entiendo que pasó, si juntos lo éramos todo. Bastó un beso extraño para que sus labios ya no me pertenecieran. Ya no importa que haya sido solo suya, él no era feliz conmigo.